Diario del Carnaval IV. ¿Qué comemos en Carnaval?
Con la llegada del Carnaval la gastronomía alcanza un papel relevante en Herencia. El mes de febrero trae consigo productos típicos, dulces concretamente. Buñuelos, flores, rosquillas, barquillos y roscas utreras se dan cita en los
Con la llegada del Carnaval la gastronomía alcanza un papel relevante en Herencia. El mes de febrero trae consigo productos típicos, dulces concretamente. Buñuelos, flores, rosquillas, barquillos y roscas utreras se dan cita en los obradores de panaderos y churreros. La comida y el Carnaval se convierten en dos elementos inseparables. Durante estos días de fiesta se llevan a cabo varios actos gastronómicos, que arrancan desde el domingo de Las Deseosas hasta el miércoles de Ceniza.
Comida y carnaval, dos elementos inseparables.
El domingo de Las Deseosas, en la Plaza de España, la asociación de Comercio “Villa de Herencia” reparte chocolate y churros después del pasacalle a los participantes.
El sábado de Carnaval, la asociación de Mayores “San Joaquín y Santa Ana”, organiza una degustación gastronómica de migas y productos típicos de matanza en la Plaza de España: chorizos, morcillas, morteruelo y panceta, acompañado con una buena zurra.
El domingo de Carnaval se celebra el “concurso de gachas manchegas”. Es un evento consolidado con 30 años de vida, que se desarrolla en la explanada entre la Plaza de Toros y el Campo de fútbol. El éxito del concurso radica en la elección del plato. Es una comida fácil de elaboración, con pocos ingredientes, que aporta las calorías suficientes para salir y disfrutar en el pasacalles de la tarde del domingo. Este tradicional concurso reúne a niños y adultos en un ambiente de fiesta y familia.
El martes de Carnaval es el tradicional “puñao”, la invitación a todos los vecinos a debatir de los asuntos locales y comer “alcahuetas” o cacahuetes. Es a las tres de la tarde en la puerta del Ayuntamiento. Autoridades e invitados, Perlé, Gigantes, Cabezudos y la Banda Municipal de Música se congregan en la puerta para iniciar el desfile del Ofertorio. El “puñao” se remonta a los orígenes del Carnaval de Herencia. Los encargados del reparto del “puñao” eran los guardas del campo que para la ocasión se vestían con el uniforme de gala. Actualmente, los conserjes del Ayuntamiento son los encargados de repartir los frutos secos.
Por último, para despedir el Carnaval, el miércoles de Ceniza se come sardinas asadas, con un trago de zurra, en la Sierra de San Cristóbal, una vez que la Gran Sardina es incinerada. Antes del entierro el Centro de Mayores, en la Plaza de España, reparte dulces carnavaleros y mistela para dar comienzo al último desfile y despedir a Don Carnaval.
Texto e imagen: Mentxu Jiménez.







