Home / Sin categoría  / Perlé por el mundo. Etapas 251, 252, 253, 254, 255, 256, 257, 258, 259, 260, 261

Perlé por el mundo. Etapas 251, 252, 253, 254, 255, 256, 257, 258, 259, 260, 261

ETAPA 251, 252, 253, 254, 255, 256, 257, 258, 259, 260 y 261. Perlé  superando las cimas himalayas. Martes, 26 de Septiembre de 2017 Miércoles, 27 de Septiembre de 2017 Jueves, 28 de Septiembre de 2017 Viernes, 29 de Septiembre de 2017 Sábado, 30 de

ETAPA 251, 252, 253, 254, 255, 256, 257, 258, 259, 260 y 261.

Perlé  superando las cimas himalayas.

Martes, 26 de Septiembre de 2017
Miércoles, 27 de Septiembre de 2017
Jueves, 28 de Septiembre de 2017
Viernes, 29 de Septiembre de 2017
Sábado, 30 de Septiembre de 2017
Domingo, 1 de Octubre de 2017
Lunes, 2 de Octubre de 2017
Martes, 3 de Octubre de 2017
Miércoles, 4 de Octubre de 2017
Jueves, 5 de Octubre de 2017
Viernes, 6 de Octubre de 2017

“Yo nunca seré de piedra,
lloraré cuando haga falta,
gritaré cuando haga falta,
 reiré cuando haga falta,
cantaré cuando haga falta”
Rafael Alberti

 

Hace unos días, el pasado 19 de Septiembre, un terrible terremoto asoló México. Al día de hoy se cuentan en más de 330 los muertos por el seismo y miles de personas han resultado heridas. Desde la distancia, tu recuerdo solidario a ese país en el que hace unos años viviste momentos inolvidables de aventura movida por pedales.

“A veces sucede que la luz y los colores se convirtió en algo impresionante al subir una montaña, especialmente aquellos minutos durante la puesta del sol y el amanecer. Éste está en Kirguistán en el campo base del pico Uchitel. Ese amarillo es real. Pero aún así, mi mejor recuerdo de cualquier salida del sol fue el de escalar el volcán Citlaltépetl, en México. Hace algunos años tuve la oportunidad de pasar un año de vida en ese país encantador, entre su gente amable y generosa. Así que México significa mucho para mí. Todos mis mejores deseos porque son tiempos difíciles para la gente.

               La vida comienza todos los días, como un amanecer”.

Y miestras te dispones a cubir unas increíbles etapas a través de las milenarias alturas del Himalaya veo un escrito que transcribo, pues por mucho que yo intente trasmitir tus sensaciones en el transcurrir de tus jornadas aventureras, leerlas por tus propias palabras deja mis intenciones en un burdo conato que sólo se justifica por el reconocimiento, en mis crónicas, a tu odisea perleriana por esos mundo de Dios.

            Solamente el título en un guiño al sentir herenciano que todos te agradecemos.

   “¿Perlé por dónde? …….Por donde anduvo Marco Polo

    ¿Cuál es la capital de Tayikistán? ¿ Y la de Turkmenistán? tic-tac tic-tac. Vale, hagámoslo al revés. Tashkent es capital de… ¿Y Bishkek, de qué país es la capital?

    Está bien. Yo estaba igual antes de rodar por estos países a lomos de Penélope (mi montura de aluminio).

            Han pasado casi cuatro meses desde salí de Irán. Catorce desde que salí de la plaza de mi pueblo. Esos últimos cuatro se puede decir que he recorrido el nudo central de la “Ruta de la Seda”, o lo que queda de ella. Ya en Grecia y Turquía uno comienza a ver pistas. En Armenia y sobre todo Irán se comienza a ver claras evidencias. Pero fue al cruzar a Turkmenistán, el primer país de Asia Central, y después a Uzbekistán cuando noté que efectivamente por allí había habido un corredor por el que durante siglos las civilizaciones orientales y las occidentales se habían comunicado. Aún estaba la huella.

            Fueron más de mil años, llevando y trayendo no únicamente bienes materiales (sedas, piedras preciosas, cerámicas, especias, valiosos tejidos, oro) sino que se configuró como la autovía del  conocimiento (Avicena, el Averroes del lugar) las ideas, la filosofía, religiones (comprobado está que desde India, atravesando esos desiertos y montañas del Asia Central el budismo penetró en la China y llegó hasta el Japón). Samarcanda y Bukhara fueron el calidoscopio donde los mundos se encontraban.

 

 

            A  Turkmenistán y Uzbekistán, dos dictaduras ex-soviéticas con muchas restricciones a las libertades de las personas. Pero aunque los regímenes son “tocino revenío” el uno y “choped rancio” el otro…la gente es “bocadillo de calamares con mahonesa” el uno y “gambas al ajillo el otro”. Es decir, unos pueblos muy agradables.

            Encontrar internet en estos países resulta especialmente difícil, pero te das cuenta que ellos no lo usan, no lo necesitan en su cotidianidad. Que la vida es posible sin internet. Viven como antaño se vivía aquí (también nosotros tuvimos régimen “tocino revenío”).

    Y fue en esos lugares, en esas condiciones donde conecté con las personas locales de cada lugar. Fui invitado a dormir en casas de gente desconocida donde me abrían las puertas como si de un enviado del cielo se tratara. Impresionante. Y qué bueno hace tener alguien con quien conversar (ahí mi primeros pinitos en ruso) cuando uno viaja solo. Tener una familia por una tarde, cuando la tuya está a diez mil kilómetros. No se puede decir tener un confort, porque en ningún caso suponía una ducha, ni una cama. Duermen en el suelo, y la ducha es la misma que en la España de los años 50 en una casa humilde. Es decir, no se maneja el concepto. Pero el hecho de vivir esa “pobreza” y compartir esos momentos con esa gente que te brinda su “protección” y que se siente feliz de tenerte en su morada, eso no se puede comprar. Puedes comprar otras cosas. Pero no la hospitalidad. Y créeme que cuando no te lo esperas, cuando andas atravesando esas carreteras infernales, cuando el sol te ha quemado, esa gente aparece, y el dios no eres tú, son ellos.

 A veces se puede pensar que uno es un  informal “embajador” y en cierto modo todos lo somos cuando vamos a otro país y nos toca interactuar. Estamos consciente o inconscientemente, en cada encuentro con la gente, expresando nuestra cultura. Así que como buen “enviado” con mis dos ruedas rodé esos desiertos, esas montañas, esos valles, y fui en prácticamente todos sitios, bien recibido.

 Por lo tanto, tenemos Turkmenistán (Ashgabat) que es la Corea del Norte del Asia Central , Uzbekistán (Tashkent) que comprende las ciudades históricas, Tayikistán (Dushanbe)  que es lo más persa del lugar, y Kyrgyzstan (Bishkek) que es la Suiza de Asia Central. Todo esto dominado por China y Rusia, las superpotencias de la región. Y con fronteras con Irán y Afganistán al sur. Todo esto fue en su día parte del Imperio Ruso y de la Unión Soviética, de religión Islam, de lengua turca y persa, de pasado Nómada en algunos casos, y desde la antigüedad, parte de un imperio u otro, incluido el de Alejandro Magno.

 Fueron seis meses para cruzar dieciséis  países de Europa. Cuatro meses para la Anatolia, Cáucaso, y Oriente Medio (Persia). Y cuatro más para Asia Central. En total han sido 25 países y en torno a 18.000km. Eso son solamente números que cuentan cosas contables. Pero el viaje en sí, los encuentros, las personas, las emociones (buenas y malas) no pueden hacerse números.

 El día 15 de Septiembre amanecí nervioso. Es un día que estaba marcado en el calendario. Prácticamente no pude pegar ojo (I could not steek eye). Es día grande en México, país que ha estado todos estos días en el pensamiento por lo que ha sucedido. Pero yo ese día estaba nervioso porque tenía que tomar un avión. Hacía más de un año y medio que no volaba.

            La imposibilidad de continuar hacia Oriente por tierra me hizo de saltar (en línea recta son aproximadamente 450km) el trozo de mapa que comprende Afganistán y Pakistán. Además de las complicaciones de fronteras, resulta que mi madre no me deja ir a estos dos países. Ojalá algún día se pueda ir sin problemas de seguridad a conocer las montañas y los pueblos que ahí habitan.

 Así que, cual segunda parte de las andanzas del caballero de la triste figura, ahora comienza  una segunda parte en esta aventura de Perlé por el Mundo, ¡en India!

            De momento comienzo a pedalear desde el  Norte de la India (cerca de Pakistán) tras haber subido – no sin pocas peripecias- hasta aquí con la bici en una caja y las alforjas que engancho a la bici en las manos, usando el transporte público de India… Sin comentarios la interminable odisea.

            En unos días llegaré a Leh. El corazón de Ladakh, una de las zonas más áridas y más elevadas del Himalaya, de cultura tibetana y templos budistas. Por delante tengo 500km. Cinco puertos por encima de los 4000 m. y uno de 5300 m. sobre el nivel del mar, el Tanglan-La.  Por supuesto una de las partes más complicadas de la travesía. He estado varios días preparando el ascenso, viendo los mapas y los posibles avituallamientos, mientras esperaba que el cielo se despejara y que la ropa se secara (5 días).  Ha llegado el momento.

            ¡¡¡Que el mercurio no se desplome todavía te pido, diosa Shiva!!!”

Hay momentos amigo Elías, y son muchos, en los que tu dimensión humana supera sobremanera la proporción de tu aventura. Donde aparcas el cansancio de los kilómetros para hacer un guiño a gente que, estando tan lejos de ti, tienes presente en tus pensamientos. Tu don de gentes ya lo he elogiado en multitud de crónicas y el rastro de esa capacidad, tan escasa en nuestro mundo globalizado, está dejando una huella indeleble por todos los lugares que atraviesas, por las culturas que te reciben y ante todos los personajes que te conocen.

            Ahora no tengo por menos que hacerme eco de una palabras tuyas en las redes sociales donde reflexionas y comparas la naturaleza de tu aventura con el devenir cotidiano de esa realidad que llamamos vida. Leyendo esas abstracciones tuyas he de confesar que la emoción me embarga y, no he de negar, que entrando en el contenido de tu reflexión las lágrimas se me escapan cuando te acuerdas de un paisano que está superando algunas graves averías que se presentan en su vida.

            “La vida bien se podría asemejar a un viaje en bici. Siempre avanzando hacia adelante. Acumulando años, acumulando kilómetros. Si se mira atrás es para aprender cómo proseguir. A veces toca bajarse y empujar a través de caminos de piedra.   A veces subir por carreteras asfaltadas pero que parecen no acabar nunca. Después uno encuentra bajadas en las que respirar y recuperar. A veces andas perdido y toca preguntar hacia dónde ir. Unas veces el calor es tal que el sudor te cae a los ojos y necesitas secarte cada segundo.  Otras veces, uno pedalea con guantes de esquí, porque el frío pela. A veces uno pedalea bajo la lluvia, y hay veces que uno acaba calado hasta los huesos. Pero como decía Einstein,  para mantenerse sobre la bici hay que seguir pedaleando. Así es la vida.

            Ahora tengo por delante mía la mayor subida del viaje, porque para eso estoy en el mayor rango de montañas del mundo, el Himalaya. Pienso que no va a ser fácil, pero podremos con ello. Y quiero dedicar todas estas etapas a un amigo que es como un padre. Un amigo que me enseñó hace años el significado de Peregrino. Le dedico la subida al Tanglang-la, y sus 5328 metros de desnivel a mi amigo Ángel Romero, con quien comparto esas ganas de superar los obstáculos. Él anda peleando una lucha de las más difíciles que la vida te puede poner delante. Y lo está consiguiendo.

            Desde la India, todo mis ánimos, todo el empuje de seguir hacia adelante, porque por muy escarpada que sea la subida, siempre acaba en una bajada.

            Lo conseguirás, amigo. ¡Coraje!

¿Qué decir? Gracias Elías por, desde la distancia, dejar a un lado tu periplo para animarnos a los que estamos por estos lares. Y cómo no me uno a ese deseo de que Ángel, y todos los que se enfrentan a las averías de la vida, superen tan tristes situaciones.

Y ahora de forma muy breve, que ya me he extendido bastante con tus reflexiones, resumo en unas líneas tus etapas del Himalaya.

El martes 26 de Septiembre inicias tu pedaleo por las cimas himalayas. Has tenido que retrasar la salida porque, además de las inclemencias meteorológicas, el montar a Penélope tras tu odisea al llegar a la India tuvo una serie de incidencias que complicaron la tarea. Entre tanto viaje con la bicicleta metida en una caja y con algún golpe en el trasiego se perdieron algunas piezas por lo que su montaje se fue complicando por momentos.

Al final con la ayuda de algunos mecánicos del lugar pudiste recuperar a Penélope para las futuras etapas atravesando alturas milenarias.

En este suceder de etapas superando cimas inmisericordes destacas la jornada del jueves 28 de Septiembre que es calificada por ti como “…el día más duro del viaje”. Fue en el Paso de Rohtang (3980 metros). Treinta kilómetros de subida que se vieron dificulatados en su parte final por una situación meteorológica adversa: “Se empezó a nublar todo, se empezó a cubrir el cielo y, al desaparecer el sol las temperaturas se desploman”. Por si fuese poco hizo su aparición una cruenta tormenta de lluvia y granizo. Así hiciste cumbre y al iniciar el descenso un nuevo problema, el asfalto desaparece y la bajada la tuviste que hacer casi a oscuras sobre un traicionero barro. Las manos cubiertas por los guantes y unos calcetines intentado que no se helaran.

Tras unos eternos y extremos momentos llegaste a una oficina de policía donde pudiste calentarte en una vetusta estufa y recomponerte de esta experiencia extrema.

A lo largo de estas jornadas descansos en camping y algún que otro hotel de poca calidad pero que se aprovecha de los excasos turistas que acceden a estos parajes con tarifas que llegan a cuadruplicar los precios generales indios. Además empiezan a divisarse templos budistas que te avisan de la influencia tibetana de estos lugares y como momento inolvidable el poder bañarte en el río Indo (uno de los más largos del continente asiático y junto con el Ganges uno de los principales de la India). En uno de estos monasterios (el de Hemis) los monjes del lugar te ofrecieron poder darte una ducha y, aunque esta fuese fría, el resultado fue reparador y casi alcanzas el tan buscado Nirvana.

Y por fin tras once días de duras jornadas de pedaleo llegas a tu objetivo en la ciudad de Leh. Esta fue la antigua capital del reino de Ladakh en los himalayas.

Fin de estas durísimas etapas. A continuación te dirigirás a la región india de Cachemira donde posiblemente participes en un proyecto educativo del lugar, del que ya daremos cuenta.

Amigo Elías recibe un fuerte abrazo y cuidado con los movimientos independentistas en Cachemira. Aunque para conocer de estas ideologías secesionistas no te hace falta andar miles y miles de kilómetros, sólo ver las situaciones que estamos viviendo en nuestro país en las últimas fechas son un ejemplo de ello. De lo que ocurre por aquí tienes conocimiento en aquellas tierras remotas y me haces llegar, como no, tu sentimiento de pena

Hoy he visto una curiosa película “Héctor y el secreto de la felicidad” y me he acordado mucho de ti. Permíteme tú y los que se atreven a leer estas líneas para, en estos momentos, destacar unas frases de esta película y que creo que son muy necesarias para nuestras relaciones cotidianas con el prójimo:

  • “Escuchar es amar.”
  • “Deberíamos centrarnos no tanto en la búsqueda de la felicidad como en la felicidad de buscarla.”
  • “Cuanto más nos centramos en nuestra propia felicidad es cuando más se aleja.”
  • “Buscar la felicidad es una cosa, pero no podemos convertirla en una meta.”
  • ““¿Sabes lo que significa abrazar? Es estrechar sin ahogar.”

 

¡¡¡Cuánta falta hace jóvenes con apertura de miras para empezar a coger las riendas de nuestro mundo!!!

Textos: Ángel Martín-Fontecha Guijarro

CompartirShare on FacebookShare on Google+Pin on PinterestTweet about this on TwitterEmail this to someonePrint this page


Recibe nuestras alarmas, noticias y actualizaciones en Whatsapp

Teléfono con Whatsapp *