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Perlé por el mundo. Etapa 6

ETAPA 6 “Acopio de emociones” Viernes, 15 de Julio de 2016                                                                                                     “…admirado de lo que sabía, pareciéndole que no debía de haber historia en el mundo ni suceso que no lo tuviese cifrado en la uña  y clavado

ETAPA 6

“Acopio de emociones”

Viernes, 15 de Julio de 2016                                                                                                    

“…admirado de lo que sabía,

pareciéndole que no debía de haber historia en el mundo

ni suceso que no lo tuviese cifrado en la uña

 y clavado en la memoria”.

(Cap. LVIII, 2ª parte de “El Quijote”)

 

Esta mañana durante un reposo obligado por algún problemilla físico que espero se solucione lo antes posible, has podido escribir en tu facebook e incluso me has dedicado unas palabras que he consumido ávidamente. La quietud física ha topado con una labor de tu mente donde han cogido formas algunos recuerdos de los últimos días que han dejado una impronta especial en forma de recuerdos. De algunos de ellos, este humilde cronista había dejado huella en sus breves  partes diarios de tus jornadas de aventura, pero hay otros que los has hecho fluir, con tanta fuerza, en el día de hoy que tengo la exigencia de hacerme eco de ellos aunque sea fuera del orden cronológico que corresponde a esta etapa.

etapa 6

            Dentro del acopio de estos repasos memorísticos detallo los siguientes:

  • El momento en el que dejas atrás tu “tierruca” manchega, desde el puerto del Cubillo que separa La Mancha de Aragón; además en este punto logras la cota máxima de altitud, hasta momento, de tu aventura: 1650 metros.
  • Otro instante que denominas como curioso, asombroso e impresionante es cuando asistes al nacimiento del río Tajo, “apenas un hilo de agua, como un grifo medio abierto…”. Si Penélope, bautizada en el Rodandías, pudiese hablar mostraría su asombro ante este milagro de la naturaleza.
  • Quizá uno de las menciones más emotivas la tienes a la localidad de Buenache de la Sierra, donde encontraste una panadería con un horno de piedra donde siguen haciendo el pan a la antigua usanza, y como te recordó a tu abuelo Antonio que tenía una panadería, antiguamente, en la calle Concepción de Herencia. Tú no conociste la panadería pero escuchar hablar de ella, tantas veces, en el entorno familiar despertó tu curiosidad y encendió una llama de nostalgia en tu alma. Me cuentas que fue “saborear un pan especial” que por cierto te “ha durado un par de días”. Por este momento tan personal comentas que mereció la pena subir a hasta este pueblecito escondido en la montaña, y la experiencia fue tal que confiesas que ¡…casi lloro de alegría! 
  • Y de Beamud, como conservas el instante en el que viste fluir el agua tan fresca en una fuente tan curiosa, al lado de la lglesia del pueblo (construida en el siglo XVI sobre el solar que ocupaba una mezquita), y que no se seca ni en los meses del estío.

Qué bien resumes la naturaleza de estos pueblos cuando dices que “…es un viaje en el tiempo, porque es verdad que van a otro ritmo, son muy pocas familias las que viven en estos pueblos”. 

  • Y describes el poético esos paisajes cuando manifiestas como el Júcar os “…va regalando un color azul verdoso, una preciosidad” y como, gracias a no hacer ruido en vuestro recorrido habéis podido divisar ciervos. 
  • Inolvidable esa conversación con aquellos pastores trashumantes en plena Serranía de Cuenca. El contacto con una actividad tan centenaria en la que nuestra Herencia estuvo inmersa, pero que hoy parece algo olvidada. Como estos vaqueros del siglo XXI cuidan sus 200 cabezas de ganado vacuno llevándolas en invierno a las zonas calidad del sur, como La Carolina en Jaén; y en verano volviendo a la serranía conquense. Como estos vaqueros te dan su versión del cambio climático, asegurando que los inviernos de ahora ya no son como los de antes y ven como la cantidad de nieve disminuye año tras año. 
  • Para terminar esta colecta de recuerdos, tu agradecimiento a cómo eres recibido y las muestras de cariño de los habitantes de los pueblos que recorres y como lo resumes tan brevemente pero con tanto convencimiento diciendo que siempre “… la gente nos echa una mano”.

            Y tras esta relación de momentos inolvidables, el final de esta etapa te lleva a una de las localidades más hermosa de España. Se trata de Albarracín, declarada Monumento Nacional desde 1961, y con vistas a ser declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

            Antigua taifa árabe (al-Banu Razin) pasó a ser cristiana a finales del siglo XIII. Hoy, Elías, disfrutas de un conjunto histórico impresionante donde destacan sus murallas y castillo, la Catedral del Salvador, el Palacio Episcopal y un numeroso patrimonio cultural.

            Como curiosidad, una más en esta aventura, un brasileño afincado en Albarracín os recibe, os ofrece su comida y gestiona vuestra estancia en un antiguo palacio medieval, que posteriormente fue convertido en Colegio de los Escolapios. Impresionante el marco para nuestro  caballero rodante que seduce a todos los que se interesan por conocer de sus andanzas.

            Tras la última conversación mantenida contigo, me despido deseando ver esas últimas fotos de las que me hablas, esos videos tan atractivos que me anuncias, y sobre todo ver la silueta del perlé herenciano tocando el clarinete por esos lares turolenses.

Textos: Ángel Martín-Fontecha Guijarro
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